Hablamos con Elena Castellano, Directora de Desarrollo de Negocio de HAWK Biosystems, startup biotecnológica que desarrolla tecnología avanzada para medir con gran precisión cómo funcionan las proteínas en tejidos humanos.
Elena nos muestra como la innovación y la aplicación de tecnología ayudan a mejorar la investigación médica y a avanzar hacia tratamientos más personalizados, especialmente en áreas como el cáncer.
Descubre esto, y mucho más, en esta nueva entrevista LEADERS IN TECH COMMUNITY.
-
Cuéntanos, ¿cuál es tu perfil académico?, ¿por qué te decantaste por ello?
Soy graduada en biotecnología y doctora en Biociencias Moleculares. Me acuerdo perfectamente de cuando me decanté por ciencias en bachillerato: era porque me preguntaba absolutamente todo.
Me fascinaba entender el mecanismo de cómo funciona nuestro cuerpo, esa capacidad de que el organismo trabaje como una máquina de precisión, con una coordinación casi perfecta. Creo que esa curiosidad (y esa capacidad de asombro) me ha traído hasta donde estoy hoy. La biología humana es realmente fascinante.
-
En el ámbito profesional, ¿cuál ha sido/es tu relación con la tecnología?, ¿algún proyecto en concreto que destacar?
Profesionalmente, mi relación con la tecnología es muy práctica: me interesa cuando resuelve un problema real y se puede trasladar al paciente. Cuando me uní a HAWK Biosystems conocí una tecnología muy puntera con una aplicación muy clara en oncología.
Lo que estamos construyendo es retador porque tiene un potencial enorme: implementar biomarcadores innovadores que ayuden a estratificar pacientes y acercarnos a la terapia correcta para cada persona. Eso me hace sentir que estamos aportando algo tangible, con recorrido real hacia la clínica, y es lo que más valoro de lo que hacemos.
-
¿Por qué la inteligencia artificial se ha posicionado como una de las tecnologías más revolucionarias en los próximos años?, ¿podrías destacar algunos ejemplos que estén teniendo impacto en la actualidad?
Yo creo que la palabra es medicina de precisión. Vamos hacia una sanidad más personalizada, donde no solo importa el diagnóstico, sino entender y llevar a la práctica la individualización biológica de cada paciente y aplicarla a la elección del tratamiento más eficaz. Algo así como la personalización del tratamiento al paciente y no a la inversa (como tradicionalmente se ha aplicado).
En oncología se ve muy claro: no hay “un único” cáncer, hay muchos, y cada vez aparecen más terapias específicas. Por eso, las tecnologías que permitan detectar y estratificar de forma correcta a los pacientes van a estar en cabeza.
Si hace unos años la secuenciación masiva cambió el panorama, ahora estoy viendo un crecimiento fuerte de la biología espacial, porque te permite medir biomarcadores manteniendo el contexto del tejido, que es donde pasan las cosas. Y, en paralelo, la IA va a tener un papel enorme, sobre todo en imagen y en detección precoz: identificar patrones antes, y ayudar a tomar decisiones con más información y menos ensayo-error.
- ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta hoy el sector biotecnológico desde el punto de vista empresarial?
Para mí, uno de los retos más críticos es sostener el camino completo entre una idea brillante y una adopción real: financiación, validación, escalado, y demostrar valor en entornos clínicos complejos. Ese “valle” entre ciencia y aplicación existe, y no siempre se pierde por falta de calidad científica, sino por el coste, el tiempo y el riesgo de llegar al final.
Además, en salud es normal que haya procesos exigentes de evaluación (porque hablamos de pacientes), pero los plazos de acceso y reembolso pueden ser largos y variables, lo que añade incertidumbre a empresas que todavía están construyéndose. Por eso, cada vez valoro más los modelos de colaboración (hospital–industria–start-up) que permiten generar evidencia robusta antes y acelerar la llegada de la innovación donde realmente importa.
-
¿Qué perfiles profesionales crees que se demandarán en un futuro para impulsar la innovación y llever la investigación al mercado?
Se van a demandar perfiles capaces de trabajar con datos y convertirlos en decisiones: bioinformática, ciencia de datos, IA aplicada a salud e imagen, y gente que sepa integrar información molecular con contexto clínico.
También veremos mucha necesidad de perfiles “puente”: traslación clínica, regulatory/quality, business development técnico; personas que traduzcan ciencia en evidencia, evidencia en propuesta de valor, y propuesta de valor en adopción real.
Y para mí hay algo que no debería perderse: la parte humana. Con tanta inteligencia artificial, vamos a valorar muchísimo a profesionales con inteligencia emocional que sepan comunicar, liderar equipos y construir confianza.
Muchas gracias Elena. ¡Un verdadero placer!
Para estar al día de todas las noticias y contenidos que generemos en torno a Leaders In Tech COMMUNITY puedes suscribirte a nuestra newsletter o seguirnos en Twitter, Linkedin o Facebook.